Más de un mensaje oculto esconde esta guitarra, cuarta de la producción de Les Pauls del año 2011. Alberto Durero, San Jorge y el Dragón, son los protagonistas en este instrumento que monta clavijero, herrajes y pastillas de gama media. Dócil y "blusera" esta matadragones la empuña hace meses un aprendiz de Saint George.
Un placer y un reto trabajar con un material tan excepcional. Un bajo custom construido hace muchos años, con buenas maneras y mucho gusto que ahora ponemos a dieta de adelgazamiento para poder sacar todo el músculo que esconde.
Caoba brasileña, mástil original de Fender, pastilla Bartollini y un magistral esquema eléctrico de cinco posiciones que sacan todo el rendimiento y combinaciones posibles a la pastilla. No es un diamante en bruto, es un brillante bien tallado que sólo hay que pulir.
La niña mimada de la primera serie de Les Pauls, la "RSG" está montada a medida del propietario; pastillas rockeras, trastes jumbo bien pulidos y clavijero de primera para acompañar a una estética también muy personalizada. La madera de aliso le da un timbre menos grave que el de las gibson más cercano al de las Art de Ibanez, pero a su vez le proporciona un menor peso que permite tenerla colgada horas enteras.
La "Azteca" es una de las tres primeras Teles de la casa, conformada con listones de tilo y con una tapa de cobre grabado de 1mm que le proporciona un twang mucho mayor que el de sus hermanas. El puente atornillado al cobre y el tensor superior permiten una excelente trasmisión del sonido a través del mástil y cuerpo, pese a no estar construída con maderas nobles.
El cuerpo de fresno es el alma de esta guitarra, y el acabado a poro abierto el mejor tributo que se le puede rendir a sus vetas. Con un pequeño perfilado sobre el "shape" original de la stratocaster y una configuración de pastillas más rockera, esta rubia tan delgada tiene más músculo de lo que parece. Una de las guitarras más suaves y con mejor perfume que han pasado por aquí.
La comodidad y el sustain son las características principales de esta guitarra. La estética algo relic y la temática de la masonería han hecho de esta guitarra el fetiche del que más información se nos ha solicitado. Unas pastillas Wilkinson convenientemente poteadas dan una muy buena salida que, junto al tipo de instalación (pastillas atornilladas al cuerpo), hacen de ella una guitarra versátil desde el blues hasta el rock duro.