Sí que lo hicieron bien. Unos veintipocos años debe tener esta strato, copia muy fiel de las Fender, que entró en el taller en piezas y ha salido de "kilómetro cero". Todas las piezas excepro el trémolo y el tapón del conmutador (y algún tornillo) son las originales y tras una buena terapia de ajuste y limpieza vuelve a lucir con su característico estilo.
Una maravilla japonesa de cuerdas de nylon, con un previo Fishman de gama alta con una válvula. Desgraciadamente algún operario de aeropuerto no apreció lo suficiente lo que tenía entre manos y destrozó algo más que la madera de la guitarra.
Esperamos poder evaluarla en cuanto vuelva a sonar.
Cambios bruscos de temperatura junto a un diapasón que se desencoló parcialmente, nos trajo al taller esta acústica con una fractura de las que se ven en pocas ocasiones.
Un trabajo de artesanía que puedes seguir en la pestaña "en el taller", y del que en el equipo nos sentimos muy satisfechos.
Young Chang fabricó muy buenas guitarras en los 80's, pero viendo la muestra parece que no se quedó atrás en los 90's. Esta SG, además de mantener el espíritu y clase de las Gibson, no ha acusado el paso del tiempo debido a su excelente construcción y bien seleccionados materiales. Excepto el mástil atornillado (no encolado) tiene muy poco que envidiar a cualquier SG de las más asequibles y, teniendo en cuenta el precio de mercado de segunda mano de esta guitarra, es una excelente compra.
Nuestro amigo ha recorrido un largo viaje desde la extinta URSS hasta aquí. Son demasiados los detalles que esconde este camarada, pero hay algunos que son dignos de una mención especial; el primero de ellos es que el precio del instrumento viene impreso en la placa junto a los demás datos de construcción (145 rublos, parece), otro detalle: la salida DIN5 que permitía utilizarse en Stereo.
Dicen que algunas de las mejores Epiphones salieron de las mismas manos que en los 80's fabricaban las Samick. Desde la misma factoría coreana Samick firmó algunos modelos que, sin ser aún clásicos, están entre los recuerdos de muchos veteranos de la música, eran los tiempos de los primeros acuerdos entre EEUU y URSS y aquellos "Live Aid".
Una guitarra diferente en muchos aspectos. Lo primero que salta a la vista es su estética extrema y su indescriptible color (chameleon red) que cambia con la incidencia de la luz, todo un espectáculo. Respecto a la construcción hay que resaltar el soberbio diseño neck-through de cinco piezas y cachas de caoba, que la hace poseedora de un espectacular sustain.
A diferencia de la edición de 2012 que instala en el mástil una humbucker en formato single, la que hemos probado trae dos pastillas dobles de la casa DiMarzio, que sólo monta Ibanez en las gamas altas.
No sé en qué pensaban exactamente Leo Fender y compañía al bautizar al "Precision", probablemente sólo querían referirse a la innovación de los trastes en esta revolucionaria "guitarra-bajo", pero verdaderamente acertaron en el nombre. 60 años después la ergonomía sigue siendo admirable y la simplicidad de sus componentes hacen de él el caballo de batalla de innumerables bajistas.
La edición que ha pasado por el taller es de 2011 y fabricada en México, impoluta y muy cuidada, redonda de sonido y con alguna innovación con respecto a sus predecesores.
Caoba, puente compensado, clavijero Grover, afinador, previo y ecualizador... A primera vista es una guitarra consistente y un a buena primera opción a la hora de elegir una acústica. No es razonable comenzar por una Guild o una Furch, así que Tanglewood se ha posicionado bastante bien entre las gamas medias y bajas, abaratando su producción con fábricas asiáticas que cumplen razonablemente con los patrones dictados por los británicos. Sin ser una guitarra sobresaliente tiene un buen acabado y un sonido que puede poner en evidencia a rivales "de marca" del mismo precio.